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Autogás como remedio contra el esmog

30.11.2018
smog

El dramático deterioro de la calidad del aire en las ciudades polacas es una clara señal de que necesitamos una reacción inmediata. Sin embargo, cabe señalar que no sólo las plantas industriales, sino también, en gran medida, los propios habitantes de las ciudades son responsables de esta situación. ¿Qué se puede hacer para evitar que el sinónimo de Reina del Esmog se quede de forma permanente en Polonia?

Las investigaciones llevadas a cabo por el Órgano Supremo de Auditoría demuestran que la principal causa de contaminación atmosférica es la calefacción individual de los edificios. Sin embargo, son también culpables los automóviles, especialmente aquellos con motores diésel. Por lo tanto, en tiempos de alertas de esmog, las autoridades de algunas ciudades toman medidas puntuales, por ejemplo, ofrecen transporte público gratuito para animar a la gente a dejar sus coches en el garaje. «Muchas personas no quieren bajarse de sus coches con calefacción y sistema de filtrado de contaminantes para viajar con el transporte público y respirar el smog en las paradas de éste. Sin embargo, dichas alertas de esmog no se aplican a los propietarios de vehículos propulsados por gas, ya sea GLP o GNC. Se trata de combustibles ecológicos que no emiten partículas sólidas –el principal componente del esmog– y que, en menor medida, emiten otros contaminantes tóxicos, como el CO y el NOx», dice Katarzyna Rutkowska, Presidenta de AC S.A., fabricante de los sistemas de autogás STAG.

Cabe señalar que en muchas capitales europeas y otras grandes ciudades en Alemania, Italia, España y Francia, las autoridades prohíben la entrada en el centro de las ciudades a los coches más contaminantes, en particular a los que funcionan con gasóleo. «Esto no se aplica a los coches a gas respetuosos con el medio ambiente. Por ejemplo, en París, los coches a gas pueden circular en todas las zonas de la ciudad y en todos los días, incluso en el caso de alertas de esmog, es decir, el aumento de los niveles de contaminación atmosférica», añade Katarzyna Rutkowska.

Los coches eléctricos no son la solución

Los coches eléctricos «verdes» son caros y no tan cómodos de usar debido a su alcance relativamente pequeño y a la falta de infraestructura de recarga. Además, consumen energía «gris» producida a partir del carbón y la eliminación de sus baterías representa una carga importante para el medio ambiente. Su uso generalizado es algo para el futuro, mientras que los coches ecológicos a están al alcance de la mano: la conversión a GLP lleva solamente unas horas y un sistema de gas de este tipo puede instalarse en casi cualquier tipo de coche, incluido los más contaminantes, es decir, el que funcionan con gasóleo. «Los sistemas de gas para los vehículos diésel son una solución relativamente nueva, presente en el mercado desde hace varios años. Es bien sabido que el gasóleo no se quema por completo (sino alrededor del 75 % al 85 %) y emite muchos contaminantes, incluyendo partículas sólidas. Para reducir este efecto se utilizan filtros de partículas sólidas que plantean muchos problemas a los conductores, en particular en el ciclo urbano. Por lo tanto, muchas personas desmontan estos filtros, lo que, desgraciadamente, tiene un impacto negativo en nuestra salud, ya que las partículas sólidas son el componente principal del esmog. La inyección de gas al motor diésel permite eliminarlas casi por completo, protegiéndonos así del cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias y circulatorias», dice Katarzyna Rutkowska, Presidenta de AC S.A.

Autogás: el único combustible que cumple con las normas sobre emisiones

El uso de autogás se traduce en menos contaminación del aire, ya que la mezcla de propano/butano se quema más eficientemente que la gasolina, por lo que menos residuos penetran en el aceite del motor. «La dimensión medioambiental del combustible GLP puede comprobarse fácilmente, midiendo los compuestos tóxicos contenidos en los gases de escape con un analizador. Así, por ejemplo, el contenido de CO, HC y NOx en los gases de escape de un sistema correctamente instalado, configurado y regulado es mucho menor», dice Tomasz Cybulko, Director del Centro de Investigación y Desarrollo de AC S.A., fabricante de los sistemas de autogás STAG. Dicho ensayo también demuestra que el GLP carece de compuestos de azufre y plomo. «Esto se debe a que los combustibles gaseosos no los contienen, a diferencia de la gasolina, a la que se añade plomo para aumentar el octanaje», añade Tomasz Cybulko.

El GLP y el GNC no emiten partículas sólidas a la atmósfera y garantizan una emisión de contaminantes varias veces menor que los combustibles tradicionales como la gasolina o el gasóleo. Una emisión significativamente menor de compuestos nocivos a la atmósfera hace que los coches a gas deberían considerarse un elemento de la política a largo plazo contra la contaminación atmosférica.

En Polonia tenemos actualmente más de 3 millones de conductores conscientes que ya han convertido su coche a gas. Gracias a ello, ahorran dinero y no dañan el medio ambiente, protegiendo al mismo tiempo su propia salud.

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