FAQ

 

Es sabido que el gas es inflamable, por lo que puede explotar. Esto lo sabe cualquiera que tenga en casa una cocina de gas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el riesgo de explosión de GLP en un automóvil en realidad no existe. Las instalaciones completas, incluyendo las bombonas de gas, deben superar pruebas específicas y cumplir unas exigentes normas de calidad. Como resultado, ni siquiera durante los accidentes existe riesgo de explosión. La empresa AC S.A., líder del mercado de las instalaciones GLP, ha llevado a cabo en colaboración con los socios del proyecto, expertos independientes y con la asistencia de medios del sector una espectacular prueba de choque de automóviles con instalaciones GLP montadas. Los resultados demostraron claramente la total seguridad de las instalaciones GLP durante un accidente.

La bombona de la instalación tiene una «validez» de 10 años, aunque desde un punto de vista técnico podría servir durante un tiempo considerablemente mayor – su admisión para el uso puede prolongarse, aunque a veces esto no es especialmente rentable. Los elementos electrónicos de alta calidad deberían funcionar hasta el final de la vida del automóvil. Los fabricantes de renombre, por ejemplo la empresa polaca STAG, otorgan para estos elementos incluso 5 años de garantía. Los elementos de explotación de la instalación son el reductor y los inyectores. Su vida útil depende de las condiciones de explotación y de la calidad del combustible. Un buen reductor y unos inyectores de alta calidad utilizados en recorridos largos deberían resistir sin problemas 150 000 - 200 000 km, aunque utilizados únicamente en tramos cortos en ciudad pueden desgastarse tras unos 80 000 km.

En efecto, al gas se añade un aditivo odorante especial que debe señalizar una eventual pérdida de estanqueidad o una fuga. Este olor puede notarse a veces en automóviles antiguos y sobreexplotados, con instalaciones  sencillas con mezclador. Sin embargo, una instalación moderna correctamente montada debe ser estanca y no debe emitir ningún olor.

Esta opinión es otra «herencia» de las antiguas instalaciones con mezclador. En las modernas instalaciones controladas por ordenador empleadas hoy en día la caída de potencia, si aparece, es inferior al cinco por ciento, algo totalmente imperceptible para el conductor. La clave para una satisfacción completa son, sin embargo, tres condiciones: la instalación debe estar adaptada con precisión a un modelo de motor concreto, debe caracterizarse por la alta calidad de todos sus componentes, preferiblemente de un mismo fabricante, por ejemplo, de la marca STAG, y el montaje debería tener lugar en un taller profesional. Como resultado, al intentar ahorrar en los componentes de la instalación se puede perder más que ganar. Para disfrutar de una conducción dinámica sin sorpresas merece por lo tanto la pena empezar por calcular el ahorro resultante de la diferencia de precios entre el gas y la gasolina y no antes a la hora de elegir los componentes de la instalación o el taller aparentemente «más económico».

Esto depende del conductor. Efectivamente, es posible decidirse por una bombona que se monta en el maletero y ocupa entonces algo de sitio, ofreciendo a cambio una gran capacidad y, por lo tanto, mayor autonomía. Sin embargo, en el mercado hay disponibles depósitos toroidales algo menores que se montan en el lugar destinado a la rueda de repuesto. Entonces se mantiene la capacidad del maletero.

La respuesta es sencilla: no más que la gasolina o el gasoil. Sencillamente, durante el funcionamiento del motor este sufre un desgaste de explotación natural, pero el tipo de combustible no influye en esto. Una opinión extendida habla de la quema de los asientos de las válvulas por el GLP, pero esto también hace referencia a las antiguas instalaciones con mezclador, que a menudo no estaban debidamente reguladas (los conductores «cerraban» el flujo de gas para ahorrar su consumo; como resultado el motor trabajaba con una mezcla pobre, lo que provocaba la quema de los asientos). Los sistemas modernos, gracias a sus numerosos sensores y al control por ordenador, no provocan un desgaste incrementado del motor, incluyendo la quema de los asientos de las válvulas.

¡La respuesta es sí! Hasta hace poco los motores modernos con inyección directa de combustible suponían un problema, ya que en ellos los inyectores de gasolina están colocados en los cilindros y son refrigerados por la gasolina inyectada. En esta situación la desconexión de la inyección de gasolina provocaría el deterioro de los inyectores, por lo que el motor dejaría de funcionar con gasolina. Sin embargo, ya existen instalaciones dedicadas a tales motores, en las que además de suministrarse gas al cilindro el motor es alimentado cada cierto tiempo con pequeñas dosis de gasolina (postinyección), cuya función es refrigerar los inyectores. El único defecto de esta solución es el consumo no solo de gas, sino también de gasolina (supone unos 2l/100 km).

Sí, el más bajo poder calorífico del gas hace que su consumo por cada 100 km sea algo mayor (en función de la instalación, entre un 10 y un 20 por ciento) que el de gasolina. Sin embargo, el precio considerablemente más bajo hace que la conducción con GLP siga siendo notablemente más económica que con gasolina.

El combustible para automóviles, como el gas, lo compramos en litros y, si medimos en litros, el automóvil quema más gas que gasolina al recorrer la misma distancia a la misma velocidad. La diferencia es de un 20-30 por ciento en contra del autogás. Sin embargo, dado que por el precio de un litro de gasolina podemos comprar 2,5 litros de autogás, a pesar de la diferencia en el consumo, la circulación con GLP en unas condiciones favorables supone un ahorro a un nivel del 40-50 por ciento.

Sí. En el caso de la mayoría de las instalaciones de GLP, la gasolina es necesaria para arrancar el motor. El motor se conmuta a gas solo en el momento en el que el líquido en el sistema de refrigeración alcanza la temperatura adecuada  para calentar el reductor.

El motor también puede consumir gasolina en la llamada postinyección de gasolina. La postinyección de gasolina consiste en que en determinados rangos de revoluciones del motor el sistema de alimentación de gas funciona en paralelo con el sistema de alimentación de gasolina, por ejemplo, un 90 por ciento del combustible es gas y un 10 por ciento gasolina. El uso simultáneo de los dos combustibles es imperceptible para el conductor y permite proteger el motor en una situación en la que, por diferentes motivos, la instalación no es capaz de satisfacer las necesidades de combustible del motor.

La postinyección de gasolina en motores con inyección indirecta de gasolina se programa únicamente en algunos automóviles. Por otra parte, en los motores con inyección directa de combustible es imprescindible para garantizar un funcionamiento correcto del motor con gas y para proteger los inyectores de gasolina. Son una excepción las instalaciones de inyección directa de gas. En unidades con inyección directa de gasolina hay momentos (por ejemplo, a bajas revoluciones) en los que el automóvil solo consume gasolina, aunque en promedio consume claramente más gas que gasolina. Todo depende del tipo y la clase de instalación, así como del tipo de motor.

Sí, aunque no en todos. Esta cuestión no está regulada por reglamentos generales y los aparcamientos modernos están siempre equipados no solo con sensores de CO2 y gas, sino también con una eficiente ventilación mecánica. Entonces no hay ningún obstáculo para aparcar automóviles con GLP. Los carteles que podemos encontrar a veces y que prohíben la entrada de automóviles con una instalación de gas son montados por los administradores de los aparcamientos, pero no tienen validez legal, ni la ley prevé ninguna sanción por ignorarlas.

Si el motor está en buen estado, no debería haber ningún problema con el montaje de la instalación. Sin embargo, es necesario saber que hay pequeños defectos del sistema de alimentación que pueden provocar síntomas poco importantes con gasolina, pero que con una alimentación con gas se dejan notar mucho más. Por eso, en los automóviles más antiguos, en caso de montar una instalación merece la pena sustituir de forma rutinaria las bujías de encendido y los cables de alta tensión. Si el motor no tiene regulación hidráulica del juego de las válvulas también es necesaria una regulación de las válvulas. Durante el montaje puede aparecer un problema en el cableado eléctrico del motor: en los automóviles más antiguos la instalación eléctrica soporta mal un desmontaje por cualquier motivo, en algunos modelos de automóviles de 10 años y más antiguos puede simplemente deshacerse en las manos. En tal situación se deben sustituir o reparar los elementos gastados, algo que no supone un problema pero puede incrementar el coste del montaje en unos cientos de zlotys.

En el caso de los automóviles nuevos no hay tal necesidad. Independientemente del tipo de alimentación, el automóvil debería tener suficiente con las revisiones estándar y el cambio de aceite según el intervalo de servicio adoptado por el propietario y sugerido por el fabricante. Sin embargo, merece la pena revisar los automóviles más antiguos. Es esencial el estado del motor, son inadmisibles, por ejemplo, unos barridos excesivos de gases al cárter provocados por el desgaste de los aros de los pistones o los cilindros. El motor no puede consumir una cantidad excesiva de aceite. Antes del montaje de la instalación GLP se debe comprobar que el sistema de encendido del motor esté en perfecto estado: la combustión del gas crea unas condiciones más exigentes para el sistema de encendido que la combustión de gasolina.

Ante todo merece la pena prestar atención a la fecha de montaje de la instalación. Si fue montada justo antes de la venta, se puede estar casi seguro de que el vendedor pretendía de esta forma aumentar el atractivo del automóvil ofrecido, que en otro caso sería, por ejemplo, casi imposible de vender debido a su elevado consumo de gasolina. Si es así, posiblemente se montó en el automóvil la instalación más económica posible, que durante un kilometraje mínimo puede funcionar casi como una instalación de clase superior. Por desgracia, las instalaciones montadas para la venta normalmente son una inversión insuficiente y con el tiempo pueden ser la causa de fallos importantes del motor, que excluyen cualquier beneficio que pudiera resultar del uso de un combustible más económico. Ya que el comprador medio de un automóvil usado no está en condiciones de evaluar ni la corrección del montaje ni la calidad de los componentes instalados, es necesario que la valoración de la instalación la realice un taller de autogás. Es necesario comprobar también que en el automóvil esté montado lo que aparece en los documentos de la instalación.

Si a su vez el automóvil tiene una instalación antigua, merece la pena asegurarse de que su kilometraje declarado se corresponde con la documentación y que el automóvil ha tenido un mantenimiento adecuado. A menudo los vendedores ahorran durante varios años no solo en combustible y se deshacen de los automóviles antes de una reparación necesaria. 

No merece la pena, porque habrá problemas con su legalización. Los reglamentos polacos prohíben el montaje en automóviles de elementos usados de instalaciones GLP.